Las ondas de choque son una técnica no invasiva utilizada en fisioterapia para abordar determinados problemas musculoesqueléticos, especialmente tendinopatías y lesiones que necesitan un estímulo adicional dentro de su proceso de recuperación.
El tratamiento consiste en aplicar sobre la zona afectada pulsos acústicos generados por un equipo específico. No todas las ondas de choque son iguales: existen sistemas focales y radiales, diferentes intensidades y distintas formas de aplicación. La elección del tratamiento debe realizarse después de valorar la lesión y las características de cada paciente.
En Omnicentro Fisioterapia trabajamos con ondas de choque focales mediante un sistema de generación piezoeléctrico y las utilizamos siempre como parte de un plan global de tratamiento, no como una solución aislada.
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¿Qué son exactamente las ondas de choque en fisioterapia?
La terapia extracorpórea por ondas de choque utiliza un dispositivo capaz de transmitir ondas acústicas a través de la piel hasta una zona determinada del aparato musculoesquelético. Es, por tanto, un procedimiento no invasivo.
Dentro de esta tecnología existen dos grandes formas de aplicación: ondas focales y ondas radiales. Las ondas focales concentran la energía en una zona definida y pueden generarse mediante sistemas electrohidráulicos, electromagnéticos o piezoeléctricos. Las ondas radiales utilizan otro tipo de generación y dispersan la energía de manera diferente.
En nuestro centro utilizamos ondas focales piezoeléctricas. Esta característica es importante porque permite trabajar de forma dirigida sobre la zona que el fisioterapeuta ha identificado durante la valoración.
No obstante, utilizar una tecnología más precisa no significa que pueda aplicarse de la misma manera a todos los pacientes. La selección del caso, la intensidad, la frecuencia y el resto del tratamiento deben adaptarse a cada lesión.


¿Para qué sirven las ondas de choque?
En la práctica clínica de Omnicentro utilizamos las ondas de choque especialmente en problemas tendinosos y en determinadas patologías musculoesqueléticas.
Entre los casos en los que más las empleamos se encuentran la fascitis plantar, las tendinopatías del manguito rotador, la tendinopatía aquílea y la tendinopatía rotuliana. También forman parte de nuestro abordaje en determinados pacientes con síndrome glúteo profundo o sacroileítis.
Esto no significa que cualquier persona que tenga dolor en el talón, hombro, rodilla o glúteo necesite ondas de choque. Antes de decidir el tratamiento tenemos que determinar qué estructura está implicada y cuál puede ser el origen del problema.
La evidencia científica tampoco es idéntica para todas las patologías. Las investigaciones existentes muestran resultados diferentes según la lesión, el protocolo utilizado y el tipo de onda. Una revisión reciente que comparó ondas focales y radiales en tendinopatías no encontró una superioridad clara de una modalidad sobre otra para dolor y función, y calificó gran parte de la evidencia disponible como de certeza baja o muy baja.
Por eso preferimos hablar de una herramienta dentro del proceso de rehabilitación y no de una terapia que “cura” por sí sola.
La valoración previa es tan importante como las ondas
Una de las claves del tratamiento es decidir correctamente cuándo utilizarlas.
Cuando sospechamos que el problema afecta a un tendón o a una articulación, en Omnicentro podemos utilizar ecografía musculoesquelética cuando resulta necesaria para valorar la estructura antes de iniciar el tratamiento.
En problemas de carácter muscular, como algunos casos de síndrome glúteo profundo o sacroileítis, la valoración puede apoyarse principalmente en la exploración clínica y en test ortopédicos específicos.
La ecografía, por tanto, no se utiliza de forma automática en absolutamente todos los pacientes. Se emplea cuando puede aportar información útil para confirmar qué estructura estamos tratando y orientar mejor la intervención.
Este paso evita uno de los errores más importantes al utilizar ondas de choque: aplicar la tecnología simplemente sobre el lugar donde duele sin haber realizado previamente una valoración adecuada.
¿Cuántas sesiones de ondas de choque son necesarias?
No existe un número idéntico de sesiones para todas las lesiones.
En Omnicentro solemos recomendar al menos cinco sesiones de ondas de choque, aunque el número final depende de la patología, su evolución y la respuesta individual del paciente. Habitualmente las sesiones se realizan una o dos veces por semana.
Los protocolos publicados en la literatura también son variables. NICE señala expresamente que los tratamientos pueden cambiar en función de la energía, la frecuencia y el número de sesiones utilizadas, por lo que no existe un único protocolo universal.
Por ese motivo no planteamos un paquete cerrado idéntico para todo el mundo. El tratamiento debe evolucionar en función de lo que encontramos durante la valoración y de cómo responde el paciente.
¿Duelen las ondas de choque?
Esta es probablemente la pregunta que más reciben nuestros fisioterapeutas antes de iniciar el tratamiento.
La respuesta es que pueden resultar molestas, especialmente cuando se trabaja con intensidades elevadas.
La intensidad, sin embargo, puede ajustarse. En Omnicentro modulamos los parámetros del tratamiento según la tolerancia del paciente y podemos progresar gradualmente durante las sesiones.
Esto coincide con la descripción clínica de la terapia: los protocolos de mayor energía pueden producir dolor durante la aplicación y los parámetros utilizados influyen de manera importante en la experiencia del paciente.
El objetivo no es que el paciente tenga que “aguantar” el máximo dolor posible. La intensidad debe adaptarse y formar parte de una aplicación controlada.


¿Qué hay que hacer después de una sesión?
Después de aplicar ondas de choque, nuestra recomendación general es no entrenar ese mismo día.
A partir de aproximadamente las siguientes 24 horas, la actividad depende de la lesión y de cada paciente. Cuando está indicado, el paciente comienza o continúa con el plan de ejercicio terapéutico pautado por el fisioterapeuta.
No consideramos que recibir ondas de choque implique necesariamente varios días de reposo absoluto. En la mayoría de nuestros tratamientos, la recuperación incluye progresivamente movimiento y ejercicio adaptado.
El objetivo es que la técnica ayude al proceso de rehabilitación, no que sustituya el trabajo activo que necesita la estructura afectada.
Las ondas de choque no deberían ser un tratamiento aislado
Este es uno de los puntos que más diferencia nuestra manera de trabajar.
En Omnicentro no atribuimos a las ondas de choque un supuesto “poder curativo” independiente del resto del tratamiento. La técnica se integra dentro de un plan global de fisioterapia.
Dependiendo del paciente, podemos combinarlas con técnicas destinadas a modular el dolor, como terapia inductiva o neuromodulación percutánea, además de incorporar ejercicio terapéutico.
El ejercicio tiene un papel especialmente importante porque el objetivo final no es solamente reducir síntomas durante unos días, sino recuperar progresivamente la capacidad de la estructura para soportar las cargas que necesita en la vida diaria o en la actividad deportiva.
Esta forma de plantear el tratamiento coincide además con la necesidad de interpretar las ondas de choque dentro de un programa más amplio de fisioterapia y no como una intervención aislada. En su evaluación de la tendinopatía calcificante de hombro, el comité de NICE recoge expresamente que el procedimiento debería utilizarse junto con fisioterapia.
¿Cuándo no recomendamos ondas de choque?
Antes de iniciar el tratamiento realizamos una valoración para detectar posibles situaciones en las que no sea adecuado.
En Omnicentro no solemos aplicar ondas de choque cuando existe embarazo, un tumor activo en la zona a tratar, trastornos graves de coagulación o tratamiento con anticoagulantes. También tenemos en cuenta que un paciente haya tenido previamente una experiencia negativa con este tratamiento.
La decisión debe tomarse individualmente. Esta información no sustituye la valoración clínica ni pretende constituir una lista universal de contraindicaciones aplicable a cualquier equipo o protocolo.
Especialmente si existen enfermedades previas, medicación relevante o dudas sobre la seguridad del procedimiento, es importante comunicárselo al fisioterapeuta antes de iniciar el tratamiento.
¿Cuándo empiezan a notarse los resultados?
La respuesta varía considerablemente de un paciente a otro.
Según la experiencia clínica del equipo de Omnicentro, muchos pacientes perciben cambios ya después de la primera sesión. Esa observación forma parte de nuestra experiencia asistencial y no debe interpretarse como una garantía de resultado para todos los casos.
La evidencia científica obliga precisamente a mantener esa prudencia.
Por ejemplo, NICE considera que las ondas de choque no presentan grandes problemas de seguridad en fascitis plantar refractaria, pero señala que la evidencia sobre su eficacia es inconsistente. Para la tendinopatía de Aquiles también describe la evidencia como limitada e inconsistente.
En tendinopatía calcificante del hombro, NICE considera actualmente insuficiente la evidencia para determinar con seguridad su eficacia y recomienda que, en el contexto sanitario británico evaluado, su uso se realice únicamente en investigación.
Por eso una expectativa realista no debería ser “cinco sesiones y lesión curada”, sino evaluar cómo evoluciona el dolor, la función, la tolerancia a la carga y la capacidad para volver progresivamente a las actividades que el paciente necesita realizar.
Entonces, ¿merece la pena tratar una lesión con ondas de choque?
Las ondas de choque pueden ser una herramienta interesante para determinados pacientes, especialmente en algunos procesos tendinosos, pero la clave está en seleccionar correctamente el caso.
Para nosotros, la pregunta no es simplemente “¿las ondas de choque funcionan?”, sino “¿tienen sentido para esta lesión, en este paciente y dentro de este plan de tratamiento?”.
Una buena aplicación comienza por una valoración, continúa con una dosificación adaptada y se integra con las intervenciones y el ejercicio que cada caso necesita.
Esa es la filosofía con la que trabajamos en Omnicentro: utilizar la tecnología cuando puede aportar valor, pero sin convertirla en el centro absoluto de la rehabilitación.


Preguntas frecuentes sobre las ondas de choque
¿Las ondas de choque son focales o radiales?
Existen ambos tipos. En Omnicentro trabajamos con ondas focales generadas mediante un sistema piezoeléctrico.
¿Cuántas sesiones necesito?
Depende de la lesión y de la evolución. En nuestro protocolo clínico suelen recomendarse al menos cinco sesiones, habitualmente una o dos veces por semana.
¿Las ondas de choque duelen?
Pueden resultar molestas, especialmente a intensidades altas. Los parámetros se adaptan progresivamente a la tolerancia de cada paciente.
¿Tengo que guardar reposo después?
Recomendamos no entrenar el mismo día. A partir de las siguientes 24 horas, la actividad y los ejercicios se adaptan a la lesión y al plan individual.
¿Siempre se realiza una ecografía antes?
No. La utilizamos cuando es necesaria, especialmente para valorar determinados tendones o articulaciones. En otras lesiones la exploración y los test clínicos pueden aportar la información necesaria.
¿Quieres saber si las ondas de choque pueden ayudarte?
Si tienes una lesión que no termina de evolucionar, el primer paso no debería ser elegir una máquina o una técnica, sino identificar correctamente qué estructura está afectada y qué necesita para recuperarse.
En Omnicentro Fisioterapia valoramos cada caso y, cuando las ondas de choque están indicadas, las integramos dentro de un programa de tratamiento adaptado al paciente.




